PROYECTOS EXTRACTIVOS = DEVASTACIÓN PARA LAS MUJERES

imagenCon la llegada de los europeos, la mujer campesina fue relegada a un nivel secundario, mientras que los hombres estaban más expuestos y combatidos, esto hizo que en nuestra historia, ellas fueran varias veces la base de la resistencia. Con el tiempo esta mujer siguió conservando silenciosamente lo que era de su dominio: su arte, habilidades y, en especial, la selección y el mantenimiento de las semillas, que aseguró la transmisión de estos saberes a las nuevas generaciones.
Y ahora, cada vez con mayor fuerza, la mujer andina se hace presente en el contexto nacional por su participación activa en las luchas sobre todo por la defensa de su tierra y territorio, articulando las reivindicaciones familiares y comunales, porque ella ancestralmente ha estado comprometida directamente por la sobrevivencia de las generaciones posteriores. Es así que se ve bastante afectada cuando ingresan proyectos extractivos en su territorio, algunas de las razones son:
· Las mujeres ancestralmente han garantizado la seguridad alimentaria de sus familias, mediante el trabajo en sus cultivos, con el cuidado de sus animales, etc. Sin embargo como la mayor parte de estos proyectos se ubican en zonas que afectan directamente estas actividades, provoca la contaminación o muerte de sus cultivos y animales; poniendo en peligro la alimentación de su familia. Esto obliga a la mujer a buscar otras actividades que le generen ingresos, y generalmente las buscan en estas empresas extractivas, que los pocos empleos que pueden proporcionar son ligados a la servidumbre, que son trabajos muy pesados, de bajo salario, sin seguridad social, ni permanencia laboral. Y en el peor de los casos algunas tienen que emigrar a las ciudades para trabajar.
· Destrucción de las formas tradicionales de las comunidades, trayendo nuevas costumbres como la música, ropa, artefactos, alimentos, o la creación de lugares de diversión como bares, discotecas. Estas actividades hacen perder la identidad y desplazar las tradiciones ancestrales afectando a las mujeres tanto en la vida en su comunidad como en sus familias, trayéndoles la desunión familiar, las constantes discusiones con sus hijos jóvenes que se ven influenciados por estos nuevos hábitos, la infidelidad y a veces hasta el abandono de los esposos de sus hogares.
· La violencia de género aumenta a través de la militarización de estas zonas o la presencia de trabajadores foráneos que violentan a las mujeres tanto físicamente como sexualmente. Inclusive se da una mayor demanda de servicios sexuales sobre todo por hombres foráneos, ocasionando la prostitución de jóvenes de la zona o traídas, a manera de trata de mujeres. Y por el aumento del alcoholismo, las mujeres también son violentadas física y sexualmente por su pareja o familiares.
· La criminalización o persecución que sufren por protestar contra estos proyectos, se implanta la amenaza y el miedo como estrategia para callar las voces de resistencia de las mujeres. Se busca la desarticulación de las organizaciones sociales de las mujeres y así se les limita las posibilidades de desarrollar acciones colectivas que permitan la reivindicación de los derechos de las mujeres.
· A esto le sumamos los problemas en la salud de las mujeres y niñas, presentándose mayor incidencia de enfermedades de transmisión sexual, de enfermedades derivadas de la actividad extractiva, se destaca el incremento de abortos, malformaciones, cánceres, embarazo en adolescentes, entre otras.
Estas consecuencias y otras más van generando un ambiente de inseguridad y desconfianza, sobre todo para las mujeres, ya que la comunidad va perdiendo todos esos vínculos de unidad y apoyo que antes los caracterizaba y la empresa ayuda a generar estas divisiones, a esto se suman los problemas de alcoholismo, prostitución, delincuencia, también como consecuencias de la llegada de estas empresas. Todo ello implica para la mujer una transformación en su forma de vida, que puede causarle estrés, depresión, enfermedades como cáncer y hasta enfermedades mentales.
Pero toda esta agresión que sufren nuestras mujeres ha ocasionado que estas ya no callen más y las veamos o escuchemos muchas veces enfrentándose a la policía y a estas empresas, no por ellas, porque las hemos escuchado que no tienen incluso miedo a morir, sino por el compromiso que tienen por todos los que vendrán y el lugar que les dejarán.

vía: http://www.luchaindigena.com/2014/03/proyectos-extractivos-devastacion-para-las-mujeres/

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