IAP argentina sobre “Recolonización” del continente

pañuelos en rebeldía 2En el marco del encuentro que celebró Rosa Luxemburg el pasado junio en Quito “Feminismos populares, modelo económico y extractivismo”, nos encontramos con las compañeras de Pañuelos en Rebeldía (Argentina) y nos contaron de esta Investigación Acción Participativa que están llevando a cabo desde hace unos años junto con el Centro de Investigación y Formación de Movimientos Sociales Latinoamericanos (CIFMSL). Nos pareció un marco muy interesante y que tiene múltiples nexos con las reflexiones que nos van surgiendo a través de la experiencia de la IAP sobre Género, Poder y Minería. Compartimos acá una nota sobre las características básicas de esta iniciativa.

Características, justificación, antecedentes y objetivos del proyecto

Se trata de un proyecto de investigación-acción participativa (IAP) que contempla procesos de investigación participativa y de formación política cogestionados con una parte de los movimientos sociales que en Argentina contribuyen en las resistencias contra el saqueo de los bienes de la naturaleza, la contaminación ambiental y la recolonización del continente.

Desde nuestro punto de vista la investigación-acción participativa (IAP) hace referencia a procesos intencionales de cambio, mediante mecanismos tendientes a fortalecer los recursos materiales y simbólicos que portan las comunidades y  movimientos sociales que resisten.

América Latina ha sido un territorio saqueado a partir de la conquista europea. Los bienes de la naturaleza fueron devastados, y los pueblos originarios sufrieron un sistemático genocidio. También murieron en estas tierras millares de afrodescendientes esclavizados. La colonización del continente, fue la fuente de acumulación de riquezas de la metrópoli, y en esta dinámica se fueron sentando las bases materiales y culturales para establecer un capitalismo dependiente, patriarcal, sustentado en la destrucción de la naturaleza, la extracción de riquezas, el aniquilamiento de las poblaciones nativas, la negación de su cultura y la instauración de una política de impunidad.

En el siglo 20, el imperialismo norteamericano ha considerado a América Latina su patio trasero, acentuando y reforzando las lógicas fundantes del capitalismo: las guerras, las invasiones, la imposición de una cultura hegemónica, de disgregación de las identidades de los pueblos, y de represión de todas las resistencias.

En las últimas décadas, como parte de las políticas neoliberales de reparto del mundo, se desarrolló una nueva ofensiva recolonizadora sobre estos territorios que adquieren un papel destacado para la lógica de dominación del capitalismo ya que en ellos se concentran bienes naturales fundamentales para la disputa por la hegemonía sobre el planeta: agua, biodiversidad, petróleo, minerales, suelos ricos para diversos fines; además de presentar inmensas extensiones de tierras y climas óptimos para producciones agroindustriales que llevan a una explotación inusitada de la naturaleza y de la vida.

La “recolonización” del continente avanza en el cercenamiento de la soberanía de los pueblos, en pos de desarrollar y defender los intereses de las transnacionales. Una vez más en su historia, América es receptora de capitales extranjeros que se asientan en la región con la finalidad de expropiar recursos vitales para la vida. Una vez más es exportadora de bienes de la naturaleza, especialmente de aquellos no renovables.

El Cono Sur es la primera reserva biótica terrestre del planeta y la segunda marina. Almacena cerca del 25% del agua mundial. Sus grandes extensiones de tierras, minerales, biodiversidad, su disponibilidad de agua dulce (glaciares, acuíferos, ríos, cuencas), la hacen más codiciada para sostener proyectos mega-energéticos, a través de instalación de represas y producción de energía llamada “alternativa”, basándose en el agronegocio. La búsqueda es garantizar grandes ganancias, por ejemplo con los monocultivos agroindustriales y la minería. Dentro de cada una de estas actividades se da prioridad al tipo de producción más rentable. Así, el agronegocio se orienta hacia la exportación de celulosa, y la actividad minera muestra una tendencia a centrarse en la extracción de oro y uranio.

La realidad del cambio climático, la crisis del modelo energético basado en hidrocarburos, y la emergencia de los agrocombustibles como una falsa alternativa a ambos problemas, se han convertido en elementos que sobredeterminan, desde el ámbito internacional, las políticas nacionales en términos de producción agrícola, energía e infraestructura, atentando contra la soberanía de los países en materia alimentaria, energética, y política.

Los agrocombustibles significan la profundización del modelo del agronegocio y de la agricultura industrial, principal frente de avance del capital sobre el territorio del Cono Sur, y son parte de una nueva geopolítica global, pues en función de la actual dependencia mundial de combustibles fósiles los países industrializados y sus corporaciones transnacionales han desarrollado mecanismos económicos, financieros, políticos y militares, para garantizar el control de los recursos hidrocarburíferos y ahora de la agroenergía. La geopolítica de guerra sujeta al petróleo se retroalimenta en el nuevo escenario de la agroenergía.

Esta geopolítica impone un reordenamiento territorial global, eliminando cultivos alimentarios para la producción de insumos energéticos, cuyo impacto en los precios de los alimentos ya es visible, e impulsando la colonización de nuevas tierras a escala progresiva, lo cual impactará más gravemente sobre la población rural, generando fuertes flujos migratorios.

Todo lo mencionado implica la profundización de la violencia del modelo que se manifiesta a diario en la expulsión de los campesinos, la militarización del campo, la extranjerización de territorios, la apropiación de los recursos naturales, las inversiones del Estado al servicio de las corporaciones con crecimiento de las deudas externas, la concentración de tierras, la desertificación, la contaminación por agrotóxicos y por transgénicos, la destrucción de la biodiversidad, el éxodo rural y el crecimiento de los cinturones de miseria en torno a los centros urbanos, la desocupación generalizada y precarización del trabajo, el hambre y la desnutrición.

Un aspecto insuficientemente analizado todavía es el impacto directo de estas políticas en la salud de la población. Los efectos de las diversas formas de contaminación ambiental, son la propagación de enfermedades que se desparraman casi como epidemia en numerosas poblaciones; sin que se entiendan las relaciones causa efecto entre el modelo de acumulación capitalista y las nuevas maneras de morir “naturalizadas” como fruto de estas explotaciones económicas.

Diversas transformaciones en el sistema político, jurídico y legislativo facilitan, consolidan y profundizan la destrucción de los pueblos, y el dominio de nuestros territorios. Renovados mecanismos de militarización, criminalización y judicialización a escala regional pretenden neutralizar las resistencias que cuestionan las prácticas del modelo “civilizatorio” hegemónico.
Dentro del nuevo esquema de dominación la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana (IIIRSA) es un plan para construir la base material necesaria para expoliar nuestros bienes naturales. Se construirán rutas, ferrocarriles, hidrovías, puertos, gasoductos, oleoductos, acueductos, telecomunicaciones. Tiene la particularidad de ser un tipo de integración gestionada en gran medida por las élites del sur, pero que beneficia a los sectores económicos dominantes del mercado internacional. Nuestros Estados se endeudan para construir estas obras.

Este remate y esta entrega tiene víctimas concretas, las poblaciones que viven en los territorios ricos en recursos, muchas de las cuales son comunidades campesinas e indígenas que, a lo largo del país, han convivido durante siglos con la naturaleza, respetando sus ciclos y cuidando su salud. Hoy, estas comunidades se ven sometidas al despojo abierto y a la represión directa cada vez que se niegan a ver dañada y entregada la naturaleza al voraz capital.

Conocer mejor las políticas en curso, sus impactos en la naturaleza y en la población, investigar sus proyecciones, y fortalecer el estudio de las mismas y la capacidad de resistencias de los movimientos sociales de los afectados y afectadas por las mismas, así como de aquellos movimientos emancipatorios que asumen como propias el conjunto de las demandas que constituyen una vida digna, es el sentido fundamental de este proyecto.


Este proyecto recibe el apoyo de la Fundación Rosa Luxemburgo

www.rls.org.br

Link original de la nota: Centro de Investigación y Formación de los Movimientos Sociales Latinoamericanos

http://www.cifmsl.org/index.php?option=com_content&task=section&id=14&Itemid=35

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